Y ahora toca hablar un poco sobre mí…está bien, empecemos, si te digo que casi nací con una cámara en la mano y que crecí oliendo los químicos del laboratorio porque mi abuelo era fotógrafo, sería entrañable pero te estaría mintiendo, lo cierto es que era la que siempre llevaba la cámara kodak que había en casa a todas las excursiones y a la que después regañaban porque no salía en ninguna foto…así de simple.

Y lo cierto es que siempre me ha gustado tener una cámara en la mano, pero no fue hasta los 25 años cuando pude comprarme mi primera réflex…el resultado…ALUCINANTE, así en mayúsculas, sentir la maravillosa sensación de no tener que limitarme a hacer las fotos que me permitía el carrete, experimentar y dar rienda suelta a mi creatividad, fotografiar sin miedo y a mi ritmo, sin duda comparable a una bonita historia de amor…

Y una bonita historia de amor, la mía, fue la que me metió de lleno en esto de sentir y contar historias a través de imágenes, de relatar paso a paso como dos personas se aman , se sienten y son perfectos el uno para el otro, como dos personas con sólo mirarse despiertan la más perfecta sincronía y la más bonita de las sonrisas cómplices. Y así, viviéndolo en primera persona, aprendiendo todos los días y caminando despacito, estoy aquí, para si me dejáis, contad algunos capítulos de  vuestra historia.